A veces el hombre más pobre deja
a sus hijos la herencia más rica
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Categoría: Dedicatorias madres y padres |
MI PRIMERA CITA
Salí de casa sola y nerviosa,
no sabía qué era aquello;
además, era la primera vez.
Sin embargo, le prometí ir.
No debía tener miedo,
y con cortesía me invitó a acostarme,
me inspiraba confianza,
aunque era la primera vez
que hacía algo así.
Poco a poco fue
acercándose a mí.
Cuando estaba situada
en la posición adecuada,
él me tocó la cara y las manos,
y el cálido aliento de su boca…
Él me introdujo algo muy duro,
yo temblaba,
lancé un grito, me estremecí
y después me salió sangre.
«¡Sácamela, por favor, sácamela!
¡No aguanto más!»
le grité dolorida y asustada.
Luego me despedí del dentista…
Le agradecía haberme sacado
la muela que tanto me dolía.